UN SUEÑO INOLVIDABLE
Una vez
estuve enamorado de un sueño
de brillantes lunares,
de una piel suave
como el caramelo
y de mil historias
que tenían que contarme
cada uno de sus universos
Una vez
estuve enamorado de un sueño,
de la belleza de unos ojos
que eran una obra de arte,
de una mirada dulce,
soñadora, romántica,
con una magia
y una luz alucinante,
me robaba los suspiros
y conseguía hacer gemir
mi imaginación
como nunca nadie
había logrado antes
Una vez
estuve enamorado de un sueño,
de una sonrisa de primavera
que llevaba los labios
llenos de versos,
una sonrisa traviesa y
elegante,
divertida y hermosa,
la bandera que ondea en su
boca,
de un espíritu libre,
rebelde y salvaje
Una vez
estuve enamorado de un sueño,
de una amazona indomable
con el corazón
de música y de fuego,
con un cabello y unas
mejillas
inundadas de estrellas
fugaces,
con un alma bonita,
un cuerpo
para el pecado y la poesía,
en sus caricias de Luna,
en el calor de su pecho
lloran
mi alma y mi corazón
que son eternos amantes
Una vez
estuve enamorado de un sueño,
de una mujer impresionante
que vestía su desnudez
con mis letras
mientras la rozaban
mis dedos de tinta,
era la musa
a quien abrazaba cada noche
mientras dormía,
el insomnio
del sueño de los despiertos,
cuando soñaba con la visión
de tener sus piernas
en el calor de mi pecho,
la hechicera que me devolvió
la poesía perdida
con sus encantos preciosos,
como una estrella ardiente,
el hechizo de su risa amable,
un amor bonito,
un regalo de la vida,
que no pudieron hacerle el
amor
los besos de mis dedos,
y sentir en mi piel
blanquecina
sus gemidos, su respiración,
el perfume de sus pechos,
su corazón agitado
y sus acalorados labios
llenándome la piel y el alma
con la luz de sus besos
y las caricias de sus manos,
y los destellos de su cuerpo
brillando con su sudor
como si fuera un ángel de
plata,
la furia de su pasión,
porque ella es y siempre será
la más hermosa poesía
en movimiento
Un meteoro
que te deja por dentro
una huella imborrable,
de besos y de caricias
invisibles,
de lágrimas y de silencios
que nunca existieron
y que fue tan real
que pude sentir
como me quemaba con su fuego,
porque viví a su lado
cada segundo
como un sueño inolvidable
Antonio cintas anguas