sus lunares son mis lunares
SUS LUNARES SON MIS LUNARES
Es un universo precioso, un
cielo suave del color de los sueños, que la adornan los más hermosos meteoros,
tiene lunares como estrellas fugaces volando por su cuerpo desnudo, estrías que
son cometas de plata que dejaron la huella de sus suspiros, lleva en la belleza
de sus ojos millones de Mundos y de galaxias, su sonrisa es blanca y
maravillosa como el embrujo de la Luna, mi curva favorita es una vía láctea que
se dibuja en el cosmos de la hermosura de su cara, mejillas con un arcoíris de
planetas para llenar de besos y de caricias, y tiene haciendo cola un millón de
enamorados que quieren ser astronautas para bailar y tocar sus astros azules
con sus misterios y su magia, es una Luna llena grande y preciosa, cálida como
esas noches mágicas de verano que te enamoran y te acarician con su luz, una
lluvia de perseidas que nacen, mueren y brillan en el rojo de sus bonitos
labios.
Pero ese cuento de que sus
lunares son estrellas la deben de aburrir, porque deben ser muchos los que le
han dicho queriéndola seducir, entonces se me ocurre, que me encanta su piel
que es una galleta de canela y caramelo con trocitos de chocolate y que sus
estrías y sus marcas son rayaduras de vainilla, dulce como la crema pastelera
que tiene en la belleza hipnótica de su sonrisa de fresa, o decirle que su piel
es un mapa precioso y que cada lunar es un fuego fatuo que brilla en la
oscuridad marcando y guiando el camino, donde se esconde el cariño de su alma y
el amor de su corazón de fuego, porque ella no es solo una supernova sino
también el más bonito de todos los tesoros.
El cuento que me dejó su
marca imborrable, fue cuando me mostró sus piernas y me hizo volar por aquel
milagro de nubes blancas, que raro en mí, me hizo sentir un hombre, y por un
instante creer que podría enamorarla, como Ícaro volé muy alto y mis alas se
derritieron con la brisa de su sonrisa y el calor del Sol de su mirada, y caí,
a su cuerpo de seda, a su pecho, a sus hombros, a su piel de noche, de velas
encendidas, de luminarias y poesías, de fuegos artificiales que tenían cada uno
de sus muchos puntos a favor historias que contarme, un lienzo bonito de rayas
y de puntos que dibujan aviones y poetas, que suspiran por sus curvas de
guitarra, por conocer el secreto que guardan sus acordes, nunca fueron mías sus
estrías, ni míos sus lunares, ni la poesía en movimiento de cada átomo de su
cuerpo, ni las caricias ni los poemas que escriben arañando sus nacaradas uñas,
nunca pudieron tocar la geografía de su cuerpo mis dedos, para llenar esa
primavera de flores de colores donde cada lunar es un pétalo, de los
sentimientos escondidos en mis versos, mi curva favorita es su sonrisa, ella no
lo sabía porque nunca se lo dije, pero es y siempre será con todas sus sombras
y todas sus luces, mi reina, mi chica de la curva, mi hechicera.
Que hay amores imposibles,
platónicos, que no entienden de distancias, y te tocan, te besan, te abrazan,
te acarician, te hacen arder hasta hacerte cenizas, con un gesto, con una lagrima,
con una risa, que no sé si sean hilos rojos, o un arcoíris que ordena el caos y
es capaz de poner de rodillas a mis demonios, el poder y la atracción de la
mente es fuerte, puede cambiarte el humor, mojarte, soñar despierto, y sentir
el calor de un cuerpo en tu cuerpo con su perfume de mujer y sus lunares,
aunque estemos muy lejos, la misma Luna nos ilumina, nos mira y nos acaricia y
con su luz nos abraza y nos cubre de besos, y los míos, los que me tocan, en mi
cabeza huelen y saben a vainilla y caramelo.
Antonio cintas anguas


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